En Fernández, un grupo de comerciantes no quieren acatar las normas

La pandemia de Covid 19 no hace distinciones a la hora de elegir a dónde atacar. De las grandes ciudades se expandió rápidamente a las provincias y a sus municipios.
En Santiago ya son varias las localidades que debieron ser aisladas para evitar brotes, y la consecuente ruptura del sistema sanitario.
Pero caprichosamente, a veces hay pobladores que eligen la “rebeldía” como forma de manifestación. En Fernández, cabecera del departamento Robles, la gestión del gobierno municipal hizo todo lo que está a su alcance para evitar más contagios positivos. Incluidos operativos de transito para ordenar la circulación y evitar desplazamientos no necesarios.
Pero de manera insólita, un grupo de comerciantes ´autoconvocados´ quieren que “cesen los operativos de tránsito durante los horarios habilitados para abrir los comercios de la ciudad”.
Una actitud inentendible que desafía a la ley y a las normas establecidas, convocando a la gente a “rebelarse” contra la autoridad. Y es indudable que detrás de esta actitud de unos cuantos “pícaros”, hay una mano política que quiere aprovechar el momento para generar “odios” a la gestión municipal que encabeza el intendente Araujo.
Otra vez el peronismo, los radicales light y hasta algún “pro”, que perdieron las elecciones hace 2 años, jugando de manera mezquina con el malestar general que hay por las restricciones que impone la pandemia. Sin buscar el diálogo, sólo para generar movilizaciones que atentan contra toda la ciudadanía, y que hacen un daño político no sólo al gobierno municipal sino también al Frente Cívico provincial.

TRÁNSITO
La Dirección de Tránsito de Fernández es una vieja deuda pendiente que dejó el peronismo de Matarazzo en la ciudad. En los 8 años de gestión no hubo ni una sola multa registrada, no hubo operativos, no había uniformes ni vehículos para controlar el tránsito en la ciudad. Cada uno se manejó como quiso. Y con un detalle digno de una investigación penal: el municipio instaló radares en la Ruta 34 bajo jurisdicción del municipio. Controlaban el tránsito en la ruta, pero no en el pueblo. ¿Y el dinero de las multas que registraban los radares?
Hace 2 años que asumió el nuevo gobierno en la ciudad, y se creó la dirección. Desde cero se hizo todo, y el proceso no sólo obligó a modificar la legislación vigente, sino que hubo que capacitar al personal, darles uniformes, vehículos y elementos para trabajar, y se hicieron controles preventivos para acostumbrar a la gente a las nuevas normas de circulación.